El pasado miércoles 18 la expectativa futbolística lleno el estadio y rodeo los televisores en el país y en el extranjero.
Elempate alcanzo para clasificarnos y ello nos hizo felices. Sin embrago,una sorpresiva y lamentable sombra extra futbolista empaño eseacontecimiento deportivo, asociándose negativamente al espectáculo,cuando previo al inicio se interpreto el Himno Nacional de Costa Rica ya continuación “algo” parecido al nuestro, con música de murga, queacompañaba el canto de una persona con el rostro pintado al estilocarnavalesco.
El aludido interprete se aparto de la “totalidadde la composición” creando confusión en la multitud que pretendíaacompañarlo violando de esa forma el articulo 28 inciso B del Decretodel Poder Ejecutivo del 18 de febrero de 1952 el que también alcanzapor el articulo 21 inciso B a los responsables del acto por no haberlointerpretado “con prelación a la ejecución de todo himno extranjero”.
Nosperdimos una excepcional oportunidad de asociar en la multitud, elsentimiento patriótico con el triunfo deportivo, vitalizando en algonuestra alicaída identidad nacional, que la ideología marxista que nosgobierna ha ido erosionando.
Parecería que lo que interesa no“es el voto que el alma pronuncia” sino el “voto” que el populismonecesita para mantenerse en el poder. Por eso un murguista y no elmejor tenor lo canta, por eso una murga y no una sinfónica lointerpreta.
Estamos rompiendo los vínculos con el pasado histórico y se están olvidando las solemnidades que con el nos vinculábamos.
Matanlo elevado y sublime que sustituyen con lo mediocre y vulgar, por elloes candidato a Presidente a la Republica una persona como José MújicaCordano lo que es además claro síntoma de la perdida de nuestrosvalores tradicionales.
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