Pascasio era un peón rural, que buscaba en el potrero donde trabajaba, cercano a Pan de Azúcar, un caballo ocasionalmente perdido. En esas circunstancias y para su sorpresa, se encontró con personas desconocidas, saliendo de una construcción subterránea que resulto ser una Tatúcera.
Con ese nombre, se designaban construcciones subterráneas de la organización sediciosa Tupamaros, que se había levantado en armas contra un gobierno democrático legalmente constituido, que presidía el Señor Jorge Pacheco Areco.
Pascasio fue capturado y sus captores tupamaros enteraron de esa novedad a sus superiores de la Dirección Central, que comandaba esta organización sediciosa, pidiendo órdenes al respecto.
Era diciembre de 1971. La dirección designa a Henry Engler (Octavio) para resolver el caso, que reunido con otros gravitantes Tupamaros, resuelven ejecutar a quien resultara ser Pascasio Ramón Báez Mena, inocente y humilde persona, totalmente ajena a la lucha que se libraba.
Según documentos oficiales de la época, Pascasio fue engañado, haciéndole saber que le iban a dar una droga para dormirlo y así sacarlo de allí. La “droga” se la dio el actual Doctor Ismael Bassini Campiglia, matándolo intencionalmente por medio de una inyección con una sobre dosis de pentotal, en 21 de diciembre de 1971, enterrándosele en el lugar, de donde fuera exhumado el 20 de junio de 1972.
- Pascasio fue el primer “Desaparecido” aunque su nombre no figure en el Memorial del Cerro de Montevideo.
- Pascasio fue exhumado de su tumba clandestina sin descomunal desligue publicitario, ni rédito político.
- Pascasio no fue objeto de interés por quienes dicen defender los Derechos Humanos.
- Pascasio y su criminal muerte no dieron lugar a ninguna compensación financiera en beneficio de sus familiares.
- Pascasio y su criminal e intencional muerte por un medico, sigue sin la intervención de ningún Tribunal de Ética Medica.
Desde el 21 de diciembre de 1971, Pascasio sigue esperando la “NAVIDAD” de la Justicia.
Gral. Ivan Paulos
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